La noche del 5 de enero se viste de estrellas y el silencio se llena de ilusión. A lo lejos, entre susurros de viento y sueños despiertos, llegan los Reyes Magos guiados por la luz de una estrella eterna. Melchor, Gaspar y Baltasar avanzan con el corazón lleno de esperanza, trayendo consigo no solo regalos, sino mensajes de amor, fe y generosidad.
En cada hogar dejan un pedacito de magia, una sonrisa nueva y la promesa de que los sueños, cuando se cuidan con ilusión, pueden hacerse realidad. Sus pasos suaves nos recuerdan la importancia de compartir, de creer y de mirar el mundo con ojos de niño.
Es una noche mágica de paz, unión y alegría y que con su luz los reyes de oriente iluminen este año a nuestros abuelitos.





